Susurros en la oscuridad de Carlos Trujillo Ángeles

Trujillo Ángeles, Carlos. Susurros en la oscuridad. Lima: Apogeo, 2018. 63 pp.

Hace tiempo que deseaba hablar del que considero mi libro favorito (y quizá el más potente trabajo literario entre varias obras de calidad) del escritor radicado en Junín: Carlos Trujillo, quien es uno de los escritores más inquietos y solventes del medio nacional. Es cierto que el literato en mención domina varios registros, que van desde la poesía, pasan por la ficción brevísima, luego por el cuento corto, el relato largo e incluso unifica poemas y narrativa de modo efectivo para darles un sentido especial a las historias que desea contar. Y es digno de resaltar que en la lírica Carlos se desenvuelve muy bien. Esto queda patente en su libro «La vedada nostalgia» (2014), poemario con textos románticos de imágenes y sensaciones con gran emoción. Esperemos que el autor regrese a este terreno muy pronto, ya que, mirando algunos de esos cuentos donde mezcla poesía y narrativa (e incluso la égloga), me percaté de que conforma una estructuración gótica que remite a lo provocador, a la vez: lo temible.

Carlos Trujillo también es un escritor que aparece de manera continua en antologías, revistas y muestras, donde aporta s us relatos fantásticos (por allí alguno de ciencia ficción que me gustaría seleccionar en un futuro cercano). Esto hace más visible su trabajo, sobre todo en el ámbito patrio, ya que un autor que publica en una plataforma, es un autor que se exhibe (de buena manera), capta un público, lo siguen, los lectores lo añaden a su canon de escritores valiosos, a los cuales revisitar. No obstante, me parece que es un creador literario que prefiere darse a conocer más mediante el libro impreso, pues cada tanto hay noticias de él. Hace poco publicó un libro de cuentos variados y de fantasía, y un texto que analiza la coyuntura nacional; en un país donde opinar es arriesgado este diálogo se agradece mucho.

También hace pocas semanas me enteré de la pronta reedición de su libro de poemas y cuentos cortos «El beso», volumen que confirma las múltiples caras que posee Carlos, ya que nos puede llevar desde el terror más intenso al amor platónico o imposible más sentido.

Lo dicho líneas atrás es muy importante, porque en su narrativa si hallamos constantes, personajes atípicos (en general: artistas, todo artista es atípico), de bajos recursos, con muy mala suerte en el amor, con amores no conseguidos, o amores que se logran y se pierden. Incomprendidos, parias y personas con líos mentales. Sentimentales, con una alta devoción religiosa y soñadores. Los cuales no fallan al elaborar en sus mentes las palabras correctas para expresar su amor, aunque, en muchos casos, solo se quedan allí y no se transmiten de la forma adecuada. Hay excepciones, cuando hace uso del recurso de la carta, como señalé.

En esta ocasión hablaré de un aspecto que me interesa de la obra de Carlos, y creo que es su marca de agua: el terror (el cual a veces deriva en el horror), primero es una sensación y luego el personaje se las ve con el monstruo o entidad anómala de turno; en algunos casos aparece el gore, lo explícito y el elemento sexual, aunque trabajado con elegancia, sin hacer descripciones que ralenticen la historia. No es que sea poco hábil con el erotismo, en sus líneas románticas podemos notar un eros llevado al límite, casi a lo sublime, al idealizar al sujeto amado. En su obra este eros convive de manera armoniosa (es un decir, pues lleva al caos y la destrucción) respecto de la estética con el thánatos: la muerte es el camino final en muchos casos, y el inicio de nuevas rutas en otros. Además es muy interesante el manejo que hace el autor del desarrollo psicológico de sus personajes, sus tormentos, pesadillas, elucubraciones y todo tipo de delirios, en pocas páginas, ya que, como dije, transita por el relato corto y la minificción. «Susurros en la oscuridad» (2018) es un libro en el que el gran manejo del conflicto psicológico consigue uno de los mejores cuadernos peruanos de terror.

Ya nos había sorprendido años antes con un libro que merece reimprimirse: «La entidad oculta» (2013). Recuerdo que Carlos contactó conmigo y me pidió que lo leyera, cosa que hice al poco tiempo y la experiencia fue grandiosa. Le di mis opiniones. Luego me entregó un ejemplar físico. Ya estaba presente aquel tránsito en la mentalidad (asesina en algunos casos, problemática en otros) de sus personajes, lo cual los convertía en algo insólito: no sabíamos si eran seres que se movían al compás de un destino tallado en las piedras de la locura, sacudidos por un dios terrible, o si eran ellos mismos quienes decidían cómo iban a terminar. Claro, uno no elige enamorarse de un imposible, o tener fantasmas en la cabeza que le impiden dormir, comer, vivir. Por tanto, dilucidé cierta ambivalencia en su diseño, respecto de cómo se comportaban, lo que pensaban, y a qué nos llevaban al final del relato.

Su libro «Hacia el abismo» (2020) no hizo más que confirmar su valía literaria, esta vez dándonos cuentos largos con temáticas violentas y fuertes, con criaturas espeluznantes y hombres duros o comunes que se enfrentan a horrores reales o sobrenaturales. Muchos de los relatos de Carlos se ubican en un ambiente rural, pero también es urbano y cosmopolita; y en algunas ocasiones sitúa sus narraciones de un modo tal que pueden pasar en cualquier lugar del mundo. No luce aficionado al nacionalismo, pero se le entiende bien, se le presta atención, pues lo que importa en sus historias, más que el contexto, son la atmósfera, los hechos y los protagonistas con sus vicisitudes. Con ello logra un impacto, pues toca temas universales, como, por ejemplo, la crueldad humana, el desamor suicida, la criminalidad, el miedo (a lo desconocido a lo que se sabe que ocurrirá), el elemento o fenómeno fantásticos.

Esta ha sido una antesala a «Susurros en la oscuridad», libro de microrrelatos y cuentos cortos, terreno en el que, me parece, el autor logra sus cimas más altas de efectividad, ya sea técnica como inventiva. Desde el título, que se puede diseccionar, tenemos las palabras «susurros» en la «oscuridad», lo cual nos lleva a varios territorios, ya sea el de los temas psiquiátricos hasta las figuras malévolas y preternaturales. ¿Quién sabe? Tal vez aquellos murmullos provengan de la peor voz de todas: la de uno mismo. Solo especulo con base en el título, no quiero adelantar cuestiones de las tramas. Eso sí, voy a comentar brevemente algunos de los textos que aparecen en este volumen, no sé si los mejores, esta es mi visión personal, pues hay un equilibrio de calidad. Solo hablaré de las que más me sorprendieron.

En serio, ninguna ficción falla, todas poseen su encanto. Ya desde el texto inicial: «La gárgola» podemos sentir la soledad del ser humano y esa presencia irreal, aunque verosímil. «Profundo sueño» es uno de los relatos más conocidos del autor y nos remite a los textos de las antologías de Alfred Hitchcock; ficción redonda y estremecedora. Lo mismo sucede con el relato «Obsesión», con un final digno de un Poe contemporáneo; ¿dónde está la maldad? Más cerca de lo que creemos, no solo en el extraño, al que no tratamos, sino en el extraño que se inserta en nuestras vidas sin que podamos evitarlo. También podemos incluir en esta lista de suspenso psicológico a «Disociación», con su vuelta de tuerca; dicha estrategia: el giro sorpresa se encuentra presente en varios relatos de Carlos, ello hace que nos quedemos con el texto durante mucho tiempo tras su lectura. Lo siniestro es indesligable del mismo.

Los juegos mentales también están presentes en «Sin salida» y «Test psiquiátrico» (el más logrado del conjunto, en mi opinión, pues perturba de inicio a fin). No deja de lado el cuento de horror sobrenatural como «Infierno» y «El suicida», o la pesadilla mortal en el pavoroso relato «Aracnofobia». Un terror fino, y a la vez retorcido, que engancha y deleita.

 

Sobre el autor

 

 

Narrador y poeta (1990). Estudió Administración de Empresas en la Universidad Continental de Huancayo y Escritura Creativa en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (CELACP). Aficionado a la literatura romántica, fantástica, de misterio y terror. Ha publicado los libros “La entidad oculta” (Bisagra editores, 2013); el poemario “La vedada nostalgia” (Cuerdo ediciones, 2014); el libro de cuentos de terror “Susurros en la oscuridad” (Editorial Apogeo, 2018), considerado entre los mejores del año 2018, según la revista Caretas; el libro de cuentos románticos “El beso” (La rata esquizofrénica, 2020); el libro “Hacia el abismo” (Editorial Apogeo, 2020), el libro “Bicentenario, miscelánea cooltural” (Editorial Apogeo, 2021); y el libro “El caballero de Dios y otros cuentos” (Editorial Apogeo, 2022). De momento trabaja en futuras publicaciones.

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