Ciencia Ficción y Cultura Libre

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Sin querer entrar en definiciones de lo que es la Ciencia Ficción –una inquietud que desde su formulación parece destinada a fracasar-, podemos presuponer un espectro de lo que consideramos su identidad (estoy tentado a considerar que es una sensibilidad)  y ponerla a dialogar con otro imposible, que es la pretensión de suponer una contemporaneidad en la que ocurren ciertos fenómenos singulares.   Bajo estas presuposiciones nos podemos preguntar:  ¿Qué tiene que decir la Ciencia Ficción sobre la Libertad en estos tiempos? ¿Cuál es la relación de este género con lo que se denomina Cultura Libre?

Para el profano en temas de Cultura Libre se podría introducir en el tema refiriéndose a todo el tema de resistencia, mayormente por Internet, al Copyright y la ofensiva de la industria por acatar la piratería y la distribución de contenidos sin permiso.  Esta es la definición básica que ofrece Lawrence Lessig en su libro “Cultura Libre” – texto cuyo destino ha desembocado en código de jurisconsulto de derechos de propiedad-:

Cory Doctorow uno de los autores que ha asumido una postura abiertamente a favor de la Libre
Cory Doctorow uno de los autores que ha asumido una postura abiertamente a favor de la Libre

Una cultura libre no es una cultura sin propiedad, del mismo modo que el libre mercado no es un mercado en el que todo es libre y gratuito. Lo opuesto a una cultura libre  es una “cultura del permiso”–una cultura en la cual los creadores logran crear solamente con el permiso de los poderosos, o de los creadores del pasado.

Más allá de ser un problema que se agota en lo jurídico, la Cultura Libre trascendió a otras esferas, principalmente atendiendo al aspecto fundamental: la cuestión cultural. De allí que manifestaciones como el hip-hop, estéticas como el videoclip, experiencias como el hacking, y toda una suerte de prácticas complejas (p.e:  traspasando fronteras desde el arte hacia la política, con el big data), encuentren en la Cultura Libre la alternativa para desarrollar sus acciones.  Una de estas actividades son las que se dan en las redes P2P, en las que a través de un software se intercambia directamente cualquier información. Una de estas plataformas más populares es Pirate Bay, pero anteriormente fue Napster.

Los autores de Ciencia Ficción no han sido ajenos al movimiento de Cultura Libre. De hecho, uno de los casos que presenta Lessig  para defender las redes de intercambio es el autor canadiense de ciberpunk, Cory Doctorow:

El autor de ciencia ficción Cory Doctorow, por ejemplo, publicó su primera novela, Down and Out in the Magic Kingdom, el mismo día tanto de forma gratuita en la Red como  en librerías. Su idea (y la de su editor) era que la distribución on-line sería una  gran publicidad para el libro “de verdad”. La gente leería una parte en la Red y luego decidiría si le gustaba el libro o no.

milinviernos en una conferencia sobre kifi y cultura libre, el mismo día que se presentaba Metallica (principales demandantes de Napster)
milinviernos en una conferencia sobre kifi y cultura libre, el mismo día que se presentaba Metallica (principales demandantes de Napster)

Un autor al que uno falsamente  podría acudir como vínculo de CF y Cultura Libre  es Bruce Sterling, especialmente en el título “La Caza de Hackers”, cuando en el prólogo promulga:

La información quiere ser libre. Y la información que hay dentro de este libro anhela su libertad con una especial intensidad. Creo que en realidad, el hábitat natural de este libro es una red electrónica.

Suena perfecto, si nos hemos saltado dos párrafos anteriores en el que el Sterling manifiesta:

Sin embargo, si has sido tan estúpido como para imprimir este libro y empezar a venderlo, sin respetar mi Copyright y los intereses comerciales de Bantam Books, entonces Bantam, una parte del gigantesco grupo editorial multinacional Bertelsmann, sacará de su estado de hibernación algunos de sus indestructibles abogados y te aplastarán como a una cucaracha. Es lo lógico. No escribí este libro para que tú pudieras ganar dinero. Si alguien va a ganar dinero con este libro, ésos seremos mi editor y yo.

Esto realmente no es acorde a los principios de la Cultura libre, que promulga que una obra puede tener fines comerciales  siempre y cuando reconozca y cite la obra de la forma especificada por el autor o el licenciante.
Otros autores de Ciencia Ficción que tienen sus obras en fórmatos de creative commons restrictivas son: Rudy Rucker y Lewis Shiner
De las ventajas de concebir la Cultura Libre más allá del debate jurídico de la virtualidad del que se originó es que puede dar cuenta de nuevas dinámicas sociales en el intercambio de la información. Esto quiere decir que desde esta nueva Cultura, en las letras y artes,  se desmonta la hegemónica figura del crítico, como censor del gusto; incluso contra la entronización de narrativas que en algún momento quieren imponerse, como cánones de una totalidad.
Así lo ilustra la novelista Katharina Hacker, creadora de la plataforma gratuita de literatura Fiktion en una reciente entrevista: Literatura por la libre

Unseld y Reich-Ranicki están muertos, no están más los críticos que pueden decirnos a los lectores qué debemos leer. Tampoco está más el editor que determina lo que debe ocupar un lugar preponderante no sólo en el mundo editorial sino también en la sociedad, lo que debe discutirse. Esas estructuras para la selección y difusión se han disuelto. Y lo que también forma parte de esta merma de jerarquías es la red. Excesiva, caótica como es, y también abundante en palabrerías y bullicio.

Volviendo a la pregunta inicial ¿Qué tiene que decir la Ciencia Ficción sobre la Libertad en estos tiempos? Considero que el género puede aprovechar muchos aspectos de la Cultura Libre, no solo en distribución y práctica, sino también como materia de sus especulaciones.
Por una parte, una Ciencia Ficción en la Cultura Libre debería desligarse de consideraciones tan arraigadas como lo son la baja y la alta cultura. Y no solo dentro de la Alta Cultura, sino dentro de la denominada Cultura Pop. Porque dentro de nuestra idiosincracia latinoamericana geek, está bien ser “pop” por seguir la última serie de Fox pero es una desgracia tener en nuestro menú de programación una franja de telenovelas. Tal vez desde estas telenovelas  encontremos una clave sobre nuestro propio futuro.
Por otra parte, desde mis tempranos acercamientos a la Ciencia Ficción, he tenido muy presente que se trata de, como lo definió Antonio Mora Vélez,  un “género de libertad que admite todas las tendencias”. Y si admite todas las tendencias, está dentro de su espíritu científico, permitir toda clase de experimentaciones.
El miedo a experimentar puede hacer de la ciencia ficción, en  países  como Colombia, un género aburrido, repetitivo e incluso estúpido. No queremos más clones de Mátrix. No hay que temer un fracaso colosal, mucho menos en la ciencia ficción, que es un género de agallas. Uno podría sospechar que si René Rebetez (quien se formó más en lecturas alternativas – de zen, de filosofía- que en la cultura de Star Wars) enviara un cuento de cifi a una de estas revistas nuevas de género, seguramente sería rechazado. Bruce Sterling criticaba que la gente que votaba por los Nebula seguramente lo hacía porque no conocían nada de la vida real, ni del sexo real. Eso es lo que pienso de mucho editor de revistas que te envía cartas de rechazo mal escritas. No conocen nada de literatura real y se escandalizan cuando ven un intento de hacer algo nuevo que no sea una copia (porque piensan que la cifi es de temas y no de sensibilidades) .  Esta es la hora de hacer algo auténtico y la ciencia ficción es la plataforma. Como hace poco Campo Ricardo Burgos López dijo en una conferencia (inspirado por Rebetez): La Ciencia Ficción es una droga. Y aún no estamos dispuesto a dejar la droga de la Ciencia Ficción por gente que se dosifica con genéricos.

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