Reseña de Libro: Cuentos Peruanos Sobre Objetos Malditos (antología)

A review of the anthology Road to Nowhere City by Poldark Mego

Cuentos peruanos sobre objetos malditos
El Gato Descalzo
Colección Lo Imposible
Línea digital2.0
Lima, 2021
Para comprarlo.

 

 

 

Esta es una antología que ya salió en papel el 2018. En general los cuentos están bien escritos, pero siento que muchos de ellos simplemente forzaron la trama para entrar en la convocatoria y en ciertos casos no queda claro cuál es el objeto maldito y en otros es un objeto que aparece en segundo plano.

Empezaré con los cuentos que me parece no tienen en realidad un objeto maldito. (Si no han leído el libro, esta reseña contiene “Espoilers”)

La pluma del ángel de Guiseppe Albatrino. Un sacerdote crea un programa de computadora que le permite saber quién va a pecar y por ende es capaz de impedir el pecado. Hasta aquí todo bien. Aparece un misterioso niño que le entrega un USB que le ayuda a mejorar su trabajo… y una pluma, que no sé qué tiene que ver en el asunto. La historia de la pluma es de por sí un cuento dentro del cuento sin aparente utilidad que explicar de dónde viene la pluma. Mientras tanto el USB pareciera ser el objeto maldito pues cuantas más almas salva el sacerdote, más su cuerpo se consume. Reconozco que ponerle de título “El USB maldito”, no tiene el mismo efecto, pero igual pienso que ni eso salva a la pluma de no aportar nada a la historia.

El día perfecto de Miguel Qairy Calderón Valenzuela. Un hombre se tatúa la imagen de un lobo y además recibe un anillo que se supone es el objeto maldito. Sin embargo, se trata de otra “trampantojo” literario porque el verdadero objeto maldito es el aparato del tatuador, que una vez que el tatuaje cumple con su sangriento cometido, hace que la tinta regrese al lugar de origen. Es decir que el que posee el objeto es el tatuador. ¿No hubiera sido mejor entonces narrar su historia? Yo me quedé con las ganas de saber quién es y por qué tiene ese objeto maldito, mientras que la historia del personaje principal me parece desabrida.

La hija del pozo de Lacey Conde. El cuento es bueno, la propuesta interesante y cumple con su dosis de terror, sin embargo, no queda claro por qué el pozo está maldito y sobre todo la relación del personaje principal con dicho lugar. Está bien, la autora explica que la niña fue encontrada en el pozo, pero eso no nos da la información que deseamos saber: quién es ella y qué poderes tiene el pozo. Creo que aquí hay un malentendido respecto a lo que es dejar cosas sin explicar en la historia para que el lector las complete y a lo que es dejar un vacío en la trama que deja al lector perdido e insatisfecho. Faltan muchos elementos que nos permitan buscar posibles respuestas.

Paternidad de Oswaldo Castro. En este caso el objeto maldito es un cascabel para gatos que ocasiona desgracias a su alrededor. Dos son los problemas de esta historia. La primera es que el principio y el nudo están muy bien armados y al parecer el autor se pasaba del máximo requerido por la convocatoria y decidió terminar el cuento abruptamente, dejando al lector más que sorprendido. Por otro lado, aquí el objeto maldito no sería necesario. El famoso gato termina arañado al personaje principal y la herida se infecta al punto de tener que amputarle el brazo. Sin embargo, este detalle podría bien haber sido narrado sin pasar por el cascabel. Y es que en las otras desgracias nada se dice de la milagrosa aparición en el muñón del herido. El cascabel solo causaba muertes o accidente, nada de fantásticos resultados. Parecieran ser dos diferentes cuentos de gatos, uno de un cascabel maldito que causa calamidades y otro de un arañazo que tiene misteriosas consecuencias.

Abdomen de nácar de Julio César Rojas Bazán. Un extraño vendedor de pizzas, una venganza de ultratumba, un título que no tienen nada que ver con la historia… y ni idea de cuál es el objeto maldito.

La habitación que aúlla. Guillermo pareciera tener una parafilia con las balas. Y si bien participa en una cruenta escena casi surrealista en una discoteca… sigo sin descubrir cuál es el objeto maldito.

El espejo del abuelo. Michael Manco Montoya. Este objeto ni siquiera lo consideraría maldito, por el contrario, pareciera ser hasta benigno. Gracias al nombrado espejo el personaje puede hablar con su abuelo muerto lo que inclusive le proporciona gratos recuerdos de infancia. ¿Qué tiene eso de maldito?

Y sin embargo, son cuentos que muestran la calidad narrativa de los autores. Como repito, pareciera ser que el problema fue querer entrar a la fuerza en el tema de la convocatoria.

Luego tenemos los cuentos que realmente sí nos hablan de objetos malditos.
El cuadro de Liliana Flores Vega. Muy buena historia, buen trabajo construyendo el ambiente y los personajes.
Piedra negra de Tania Huerta. Un cuento que tiene el sabor de las tradiciones peruanas de Ricardo Palma. El cuento mantiene un ritmo muy dinámico y posee cierto tono cómico bastante efectivo.

Camino a Nowhere City de Poldark Mego. Un libro cumple los deseos de unos amigos, pero el precio a pagar es muy alto. Un cuento muy bien construido y con un final redondo.

El florero de Mariáangela Ugarelli. Una muy buena historia de objeto maldito y misterioso, además de una triste y buena metáfora de la vejez.

La billetera de Mariano Vargaz Vilca. El bondadoso gesto de una mujer es devuelto con creces, pero una vez más el precio a pagar es muy alto, este caso la soledad y el odio. Bien narrado y con un buen final.

El gato chino de la suerte de Anthony Ccori Guerrero. En este caso tenemos un gato que predice la muerte. A este cuento le falta un poco del vuelo que tienen los demás. Se queda solo en la anécdota sin más.

En conclusión, tenemos buenos cuentos, aunque no todos cumplan estrictamente con la convocatoria.

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