Reseña de Libro: La Máquina del Orgasmo infinito de Julio Meza Díaz

A review of Julio Meza Díaz’ La Máquina del Orgasmo Infinito (The Infinite Orgasm Machine). As may be suspected from the title, some topics included here may not be appropriate for all audiences.

Meza Díaz, Julio. La máquina del orgasmo infinito. México: Ediciones Periféricas, 2021. 185 pp.

Es un poco difícil aproximarse a este libro y brindar una impresión clarificadora del mismo, no porque no tenga antecedentes literarios u otros, ni porque sea un texto dificultoso, lo que ocurre es que la lectura de este volumen crea un sinnúmero de sensaciones en el lector, las cuales se mezclan a la vez durante el proceso receptivo y uno termina fusilado ante tantas imágenes y esa prosa que avanza como un automóvil que corre a velocidad por una pista llena de carros, pero los elude limpiamente, ni los roza, y llega con tranquilidad y seguridad a su destino.

Julio Meza Díaz es uno de los escritores más originales de mi generación, ya nos ha brindado textos locuaces y deslumbrantes desde que inició su carrera literaria con el conjunto de relatos «Tres giros mortales» y con su novela gráfica «El amor sabe a sábila», donde ya mostraba una liberación creativa que pudo no ser bien entendida por cierta gente conservadora, y lo cierto es que hubo una saludable polémica con algunos de sus trabajos.

Eso es maravilloso. No se ha detenido, ha publicado cuentos rompedores en varios espacios nacionales e internacionales, como la antología «Confinamiento» (Chile), «Horror Queer», de la editorial peruana Cthulhu, el fanzine «El Horla», etcétera. Es poeta, ha escrito crónica, ha editado una revista «Manicomio Suyay».

En su momento denominé su narrativa como «La cosa rara», un tipo de literatura inclasificable que destruía esquemas con respecto a lo que se había hecho alguna vez dentro de nuestras letras y, tal vez, en lo concebido en otros lares, en anteriores épocas. Me referí en especial a su interesante novela «Solo un punto», la cual tuve el gusto de presentar y reseñar, obra publicada en Perú y, para bien, reeditada en Chile.

Esta «cosa rara» (pero reluciente) se mantiene en esta nueva entrega: «La máquina del orgasmo infinito», que consta de un cuento y tres novelas cortas.

Ya había leído dos de estos dos trabajos antes y los admiré. La ficción que abre el volumen «Como un mono» fue recogida en la selección «Esta realidad no existe», compilada por los escritores y críticos literarios Alexis Iparraguirre y Francisco Joaquín Marro el año pasado. «Vargas Yosa», la nouvelle que cierra el libro se publicó en formato virtual, en 2020, por la misma casa editora que nos trae esta obra, la cual es materia de este no análisis.

Aún me siento intenso por la lectura del libro; cabe decir, con mucha sinceridad, lo siguiente: hay obras literarias que exigen un lector entrenado, esta es una de ellas; es posible entender diversos motivos y temas, incluso presupuestos, si se lee con atención o se relee.

Julio no solo bebe de la ciencia ficción, como en el primer texto (pienso en el humor en este género: «Diario de las estrellas» de Stanislaw Lem, o en lo caótico: «Los clanes de la Luna Alfana» de Philip K. Dick; que no dejan de ser cuadernos divertidos); de hecho, solo esta narración es CF pura, las tres novelas cortas que le siguen tienen ciertos elementos insólitos, inexplicables (coquetean con lo fantástico y el new weird) que se aúnan a los tres ejes del libro: la irreverencia (¡esa es la palabra!), el sexo y la tecnología. El humor ácido que impregna a las historias, las cuales mantienen un subtexto, sin excepción, se unifica a diferentes alimentos culturales: los cómics, las caricaturas, el discurso homoerótico, la música (sin marginar géneros, el libro tiene su soundtrack en la web, qué loco, ¿no?).

El cuarteto de textos llaman la atención. «Fredo» inicia con el culto al cuerpo, se desarrolla de modo delirante y termina con la frase: «Dios los observaba por la puerta entreabierta, se masturbaba».

El texto que da título al libro posee un ritmo frenético más marcado que los otros tres. Al rememorar dicha nouvelle, pienso en «La máquina de follar», genial relato clásico de Charles Bukowsky y en «La fabulosa máquina del sueño», preciosa novela de José Donayre (por mencionar el caso peruano), en ambas ficciones los autores se desbocaban en el aspecto sexual, empero, no descuidaban la crítica a la sociedad. Sin embargo, el discurso de Julio no es excelente, creo que pudo sacarle más jugo a la idea.

Eso sí, hablando a rasgos generales, me encanta que él haya creado un universo donde tener sexo sea tan normal como respirar, comer, andar. El autor arriesga y sale muy bien parado. El tono desenfadado puede absorberse con mayor deleite en la última ficción «Vargas Yosa» (sí, con «y», mejor dicho, con «yo»), el cual ya manifiesta desde el inicio un matiz absurdo (desde lo literario): al personaje central le crecen los brazos y piernas que antes no tenía. ¿Cómo? No importa. Es relevante el por qué y eso se responde con eficacia durante la narración.

En fin, al inicio se me hizo complejo acercarme a este no análisis de la obra, pero ahora no puedo detenerme, hay tanto por decir.

Mi narración favorita es «Como un mono», tiene elementos interesantes, si bien, un pene gigantesco puede resultar manido, es un mate de risa cómo trata esta escena el autor. Me enorgullece haber tenido algunos diálogos hace años con él sobre la alimentación en el futuro, que podría ser a través del ano, ya que absorbía mejor la materia ajena. ¿Y si fuera así, por dónde evacuaríamos? Bueno… a leer esta joyita.

Es increíble como la presente obra no duda en tirar por la borda aquella solemnidad que abunda en nuestra literatura, en criticar con talento y finura lo político, lo social, lo religioso.

Un referente inmediato que casi olvido mencionar puede ser «El almuerzo desnudo» de William S. Burroughs, obra surrealista-expresionista con su rica simbología y ese recorrido demencial por los recovecos de la mentalidad y el placer (in)humanos.

Sobre el texto de Julio Meza (que, en mi opinión, se orienta hacia una mirada dadaísta, con estilo propio): me alegra que se haya publicado en México con una editorial prestigiosa, en una bonita y cuidada presentación, muy cómoda de leer por el tipo de letra y tamaño del cuaderno; ojalá algún editor peruano tenga la valentía y lo saque en un futuro para que el público de Julio Meza crezca.

Claro, nunca faltará alguien que se ofenda aun sin leer, pero puede que este volumen se halle direccionado a un lector sin tabúes, libre, que esté abierto a la sorpresa, a la experimentación, a la innovación, a esa «cosa rara» que vino para quedarse.

 

Sobre el autor

Julio Meza Díaz nació en Lima, Perú, en 1981. Es autor del libro de cuentos Tres giros mortales, la novela Solo un punto, los poemarios Lugares comunes y Matemáticas sentimental; por este último ganó el premio de poesía “Cayetano Heredia” 2010. La máquina del orgasmo infinito es una tetralogía novelística y representa su primera publicación en México.

 

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