El terror sale de su zona de confort

 

Reinventarse. Esa es una palabra que oímos constantemente, pero es difícil poner en práctica. Lo complicado no siempre tiene que ver con sentirse bien en la zona de confort, sino con que a veces estamos distraídos con otros temas. Siento que es lo que suele pasarle al cine y a la literatura de terror. Sus estructuras son muy marcadas y los creadores estamos tan concentrados en tantas cosas que nos olvidamos de que podemos proponer algo distinto, algo que vaya más allá de criaturas o entidades siniestras.

En mi trabajo creativo intento salir de las rígidas estructuras que suelen tener las historias de terror, intercalando mi consumo de obras de los géneros que me apasionan con drama, romance e incluso el musical (un género que aborrezco). Dentro de lo posible, busco no aislarme en el terror, los superhéroes o, algunas veces, la ciencia ficción. Eso me ayuda a descubrir y generar nuevas ideas. Por supuesto, como creador de literatura extraña, es importante conocer lo que se ha hecho y se hace en el género, pero consumir, por ejemplo, solo historias de zombis sería agotador. No hablo solamente de ver a los protagonistas correr por sus vidas incansablemente, sino de que las historias de zombis suelen ser repetitivas. Tan monótonas como las de superhéroes que salvan a humanos de desgracias y luchan contra la injusticia y la maldad.

Por supuesto, hay un intento de encontrar nuevos rumbos para el cine de zombis, como en Shaun of the Dead (Edgar Wright, 2004), y los superhéroes tratan de salir de la repetición con productos tales como Thunderbolts (Jake Schreier, 2025), cuyo tema central es la depresión, o WandaVision (Jac Schaeffer, 2021), donde se enfocan en el lado humano de la superheroína. Sin embargo, entiendo el riesgo que implica cambiar el rumbo de un género casi milimétricamente estructurado, que ya ha demostrado funcionar en taquilla. Una propuesta distinta podría no gustarle al público y los estudios perderían mucho dinero. Al final de cuentas, más que el lado creativo, lo que buscan es incrementar sus ganancias.

Ante esta situación, la oportunidad que tiene el género de terror es que el presupuesto de producción suele ser menor que el de otros tipos de películas y el riesgo de pérdida financiera es más bajo, como he mencionado en otro artículo. En el terror, más aún en el independiente, hay espacio para salir de la ya manoseada historia del grupo de adolescentes encerrados en una cabaña, huyendo de un asesino con un machete.

En esta contribución para Amazing Stories quiero que pongamos atención a algunas películas recientes con ganas de ofrecer experiencias distintas al público, más allá de que sean tus favoritas o las mías. Pensemos en esto como un saludable ejercicio de creatividad.

 

 

LATE NIGHT WITH THE DEVIL (Cameron Cairnes y Colin Cairnes, 2023)

Jack Delroy : Damas y caballeros, no se pierdan esta primicia televisiva en directo… mientras intentamos comunicarnos con el diablo. Pero antes, un mensaje de nuestros patrocinadores.

 

Esta película llega cuando pensábamos que al género found footage (metraje encontrado) ya se le había exprimido la última gota de sangre. Es innegable que tuvo un excelente inicio con The Blair Witch Project (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999) o la exitosa saga Paranormal Activity (Oren Peli, 2007), pero ya estamos un tanto cansados de ver a los adolescentes correr para salvarse de un monstruo mientras uno de sus amigos graba.

El director español Paco Plaza intentó proponer una nueva mirada al found footage en 2012 con [REC]³: Génesis, siguiendo la tradición de las predecesoras, solo que en este caso grabar una masacre zombi le correspondía al equipo filmográfico de una boda. Había bastante ilusión con la propuesta, pero se desmorona a la mitad, cuando se descarta el found footage y la historia continúa su narración como una película convencional.

En Late Night with the Devil, el found footage encuentra otra excusa. La historia se cuenta a través de Night Owls, un Late Night Show al estilo de David Letterman, Conan O’Brien o Jimmy Fallon. El presentador en este caso es Jack Delroy, interpretado por el versátil actor David Dastmalchian. Nos presentan un especial de este programa emitido en Halloween de 1977. Los invitados son el psíquico y médium Christou (Fayssal Bazzi), el exmago y actualmente escéptico Carmichael Haig (Ian Bliss), la parapsicóloga June Ross-Mitchell (Laura Gordon) y su paciente, Lilly D’Abo (Ingrid Torelli), de 13 años, supuestamente poseída por un demonio. Destaco la actuación de Ingrid Torelli, que logra momentos inquietantes mirando al espectador y rompiendo la cuarta pared.

Con todos estos personajes interactuando durante el programa, la situación se complica y se suman otros factores que traen el infierno a la pantalla. No detallaré más al respecto para no arruinar la experiencia de sus posibles espectadores.

La película es entretenida, por momentos graciosa y hasta algo exagerada, pero tiene gran mérito no solo por su formato, sino por la mala vibra que transmite. Esto quizás se deba a que fue grabada con el equipo técnico que se usaba en la época. La estética antigua genera cierta incomodidad, sobre todo ahora que estamos tan acostumbrados a pantallas full HD y otras tecnologías a favor de la estética visual en la que vivimos.

El punto en contra de Late Night with the Devil podría estar en las escenas que se muestran cuando Night Owls entra en pausa comercial y las cámaras siguen grabando lo que sucede en el set. En lo personal, esto rompe la suspensión de la incredulidad, algo grave, ya que el found footage busca justamente que uno sienta que lo que ve es más real que la ficción que proponen las películas. Aun así, me parece una película muy recomendable.

 

 

NO ONE WILL SAVE YOU (Brian Duffield, 2023)

Alien: Click click click, bbbwwwaaaahhhhh, click click, bwah, click bwwaaah.

 

Considero que una pantalla de televisión no fue el medio adecuado para ver esta película. Sin embargo, se estrenó en las plataformas de Hulu y Disney+, y llegó a pocas salas de cine. Quizás el motivo sea que puede sentirse como una película experimental o complicada de ver para un público joven, y el estudio consideró que fracasaría en taquilla. La rareza de la película es que solo cuenta con tres líneas de diálogo legibles. Si no fuera por esto, los efectos de sonido o la música diegética (la que forma parte de la narración), podría cumplir con las características de una película muda.

La película nos presenta a Brynn (Kaitlyn Dever), quien vive sola en una enorme casa de dos pisos, donde cose y arma un pueblo en miniatura. También distribuye su tiempo entre el baile y escribir cartas a su mejor amiga fallecida, Maude. Al finalizar el día, Brynn duerme en su habitación y despierta al notar que su casa está siendo invadida por un alienígena. Esto y más situaciones se cuentan solo a través de acciones, sin diálogo, lo que debió ser un reto para Brian Duffield, guionista y director. Además, destaca la actuación de Kaitlyn Dever, quien a través de su registro expresivo logra explicarnos todo lo que no dice con su voz.

No One Will Save You también recoge algunos elementos de Invasion of the Body Snatchers (Don Siegel, 1956) y puede ser un punto de partida para revitalizar el cine de terror con invasiones extraterrestres. Es una película muy recomendable, con una buena calificación en Rotten Tomatoes (83% positiva por parte de la crítica).

 

 

PRESENCE (Steven Soderbergh, 2024)

Rebekah: Mi niño… regresó para salvarte.

 

Rodada en tres semanas, en una sola locación, la idea de Presencia aparece en la mente de Soderbergh cuando sintió que alguien más habitaba la casa que acababa de comprar. Luego se enteraría de que una persona que había vivido en esa casa había fallecido. La policía determinó que fue un suicidio, pero los vecinos están convencidos de que fue un asesinato. Eso hizo que Soderbergh se cuestionara qué haría él cuando se desencarnara.

Presencia cuenta la historia de un fantasma atrapado en una casa habitada por una familia con muchos conflictos sin resolver. La entidad parece tener preferencia por la adolescente de la familia, a quien vigila constantemente. La razón la descubrimos al final.

Más que una película de terror, Presencia es un drama familiar o un thriller con ciertos toques de horror. El personaje del fantasma casi no se ve, puesto que es el espectador quien observa a través de sus ojos. Es decir, la película se cuenta en un plano subjetivo, lo que diferencia su narrativa. Esto no solo es un capricho del director, sino una manera de hacernos pensar en cómo será nuestra… ¿vida? cuando ya no ocupemos nuestros cuerpos.

 

 

GOOD BOY (Ben Leonberg, 2025)

Todd : Tienes que quedarte aquí.

 

Lamento decir que esta parte está absolutamente parcializada. Siendo la primera semana de noviembre cuando escribo esto, siento que esta es la película de terror del año 2025. Mi opinión no se apoya en qué tan extrema visualmente es o si los sustos me dejaron perturbado por la noche, tampoco en la empatía que tengo por el protagonista. Aquí el trabajo está bien pensado por el director, que demoró tres años en grabar a su perro Indy, un Nova Scotia Duck Tolling Retriever, en situaciones bastante incómodas.

Todd (Shane Jensen) e Indy se instalan en una cabaña en el bosque, alejados de la civilización. Todd padece una enfermedad y está deprimido. Indy lo acompaña fielmente e intenta protegerlo del ser que habita en la cabaña.

La película es una obra de arte en composición de imagen, con ligeros ángulos aberrantes que transmiten una lograda atmósfera de inestabilidad. Además, cada plano está pensado en la altura de Indy, dejando en claro que es el protagonista. Hay fantásticas tomas a ras del suelo e incluso planos detalle del ojo del perro que magnifican su expresividad. Literalmente lo acompañamos durante toda la película, sintiendo lo que él y preocupándonos por él y su amo. Los rostros de la mayoría de los humanos se encuentran borrosos o tapados en gran parte de la cinta, y eso tiene una explicación (que no puedo contar, porque sería un gran spoiler). La dirección de arte y fotografía es íntima y hermosa.

El final de la película vale mucho la pena. Estuvo nominada a mejor película en el Festival de Sitges y espero que tenga muchas más nominaciones y premios en otros festivales. Para mí, Good Boy es una clase para aprender cine.

 

 

Espero que estas recomendaciones te hayan llamado la atención, si es que no las has visto. Que te den ideas para crear tus propias historias o te entusiasmen a ver películas que rompan lo habitual. Quedarnos en la fórmula conocida es efectivo, pero, en lo personal, amo tanto el género de terror que me gusta verlo reinventarse y evolucionar. Si tú sientes lo mismo, no te quedes viendo o leyendo solo historias de terror: explora otros géneros y piensa en cómo sería trasladar esas historias o modos de contar hacia el terror.

Gracias por leerme

Nos vemos en la próxima Columna del Invertebrado.

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