Amazing Stories

Presentación de libro: El cerrojo del mundo está en Butteler de Néstor Darío Figueiras.

Nestor1El sábado, 12 de marzo se presentó en Membrillo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina)  el primer libro de Néstor Darío Figueiras: “El cerrojo del mundo está en Butteler” (Textosintrusos, 2016), 13 relatos que alternan Ciencia Ficción, Ficción Especulativa, Fantasía. Con prólogo de Hernán Dominguez Nimo e ilustración de portada de Guillermo Vidal. Néstor es, admeás d eser un amigo de largos años, Escritor de CF, músico, productor musical, etc. O como él mismo se define: un jinete del salario púrpura. Sus cuentos pueden leerse en algunas de las más prestigiosas publicaciones digitales dedicadas a la ciencia ficción, la fantasía y el terror: Necronomicrón, Axxón, NGC 3660, NM, Aurora Bitzine, Alfa Eridiani, miNatura, Crónicas de la Forja, Papirando; así como en varias publicaciones en papel: Ópera galáctica, Sensación!, Présences d’esprits (fanzine francés de reconocida trayectoria), Próxima, entre otras. Editorial Dunken publicó en su antología 2005 “Los rostros y las tramas” su minicuento “La caverna”. También ha sido seleccionado su relato “Bendita” para formar parte de la antología de autores argentinos contemporáneos de ciencia ficción que ha publicado la revista virtual Alfa-Eridiani. Así mismo se desempeña como co-editor de Crónicas de la Forja,5 publicación virtual del Taller literario Forjadores.net, del cual es colaborador.

Aprovechando la ocasión, Amazing Stories le hizo algunas preguntas.

Tanya Tynjälä para Amazing Stories: ¿Cuánto tiempo te tomó escribir el libro y qué fue lo que inspiró?

Néstor Darío Figueiras: Los cuentos que componen el libro –junto a otros que no están en él– fueron escritos a lo largo de diez años. Poder recopilar algunas de esas creaciones y publicarlas significó el cierre de una etapa creativa en la que comencé a ser formado como escritor. Sin embargo, y como digo en los agradecimientos, este libro –y todo lo que sigo escribiendo–, ha empezado a ser gestado antes de sentarme frente a la laptop a bosquejar las tramas y delinear los personajes, antes de informarme sobre las cuestiones científicas que necesito esclarecer para darle verosimilitud a las historias. Yo creo firmemente en que todo lo que uno escribe empieza a ser escrito cuando leemos ávidamente. Sobre todo, cuando tuvimos esas lecturas ‘fundacionales’ –en la adolescencia, generalmente– que nos marcaron para toda la vida. En mi caso hubo varias, y variadas, pero cito dos: “Crónicas marcianas” y “2001: una odisea espacial”. Ambos libros, regalos de mis papás. Y por eso va para ellos el primer agradecimiento en el libro. La génesis de “El cerrojo del mundo está en Butteler” está en ésas y tantas otras lecturas primigenias que, aunque ahora están en gran parte sumidas en el inconsciente, siempre marcan alguna pauta, y aparecen reelaboradas y disfrazadas. Es una especie de regurgitación. En cuanto a la inspiración, se trata de algo múltiple. No hay patrones. Algunos cuentos fueron disparados por canciones, o por música (como “En el museo de los Sueños Verdaderos”); otros, por fotos, dibujos o pinturas (el caso de “El primer altar de Menuken” y “Las transmigraciones prenatales de Lucio”, y en este último la ilustración previa también es de mi autoría); y otros, por situaciones de la vida cotidiana, como algunas condiciones laborales que me ha tocado sufrir (“Por la revolución” y “Rumores”.) Incluso, la inspiración llegó de publicidades de la TV, como en el caso de “Pico de rating”.

AS: ¿Cómo fue el proceso de edición?Nestor2

NDF: Fue muy veloz. Hernán Casabella, el motor de textosintrusos, se mostró desde el principio entusiasmado con el proyecto, dispuesto a escuchar todas las sugerencias. Por otro lado, los cuentos habían sido pulidos en un trabajo conjunto con Laura Ponce, excelente editora y escritora, y gran amiga, que siempre lee mis textos antes de ser publicados. Y se sumó a la revisión final otra amiga, Marisa Guillaumet, quien hizo un estupendo trabajo hilando fino, mirando hasta el último detalle. El ilustrador Guillermo Vidal hizo un sugestivo dibujo para el libro, llamado “Patios”, y el diseño de portada es de Paulo Santonocito. Y el muy interesante prólogo vino de manos del escritor Hernán Domínguez Nimo. Fue un placer trabajar con gente querida y dispuesta. La verdad el proceso fluyó sin obstáculos, con rapidez.

AS.¿Proyectos?

NDF: Ahora estamos esperando la publicación de un par de cuentos en sendas antologías internacionales, escribiendo otro para una antología relacionada con un músico muy famoso, trabajando en una novela de largo aliento que saldrá por Ediciones Ayarmanot, de Laura Ponce, y reescribiendo una nouvelle, que aún no tiene un destino cierto. Por otro lado sigo con la producción musical, mi profesión principal, y la grabación de un disco solista, en el cual, como no podía ser de otro modo, la ciencia-ficción está muy presente.

Para darles un gustito del libro antes de la reseña que vendrá, les dejo dos comentarios.

El primero de Pablo Martínez Burkett, quien en la presentación leyera uno de los cuentos y comentara el libro.

Nestor3“Cuando era adolescente devoraba las novelas de Jean Larteguy, un antiguo corresponsal de guerra que contaba las peripecias de la Guerra de Indochina antes de que los yanquis llegaran y la convirtieran en una guerra indecente. En esos libros se retrataba el infortunio de los soldados que, extranjeros en el Lejano Oriente, volvían a la Patria y se sentían extraños en su propio país, que para peor, los quería olvidar. Estos hombres, juguetes del Destino, además de unas cuantas venéreas, habían contraído “la amarilla nostalgia” y ya no eran ni lo uno ni lo otro. Eran un tertium genus incómodo. Porque deseaban retornar a una tierra enlodada de arrozales pero llena del amor vivaz de las muchachas de ojos rasgados y no podían. Porque ambicionaban regresar a la tierra del vino, los quesos y el amor vivaz de las muchachas francesas pero eso ya era un recuerdo. Porque vivían condenados al peor de los exilios: el exilio existencial. Rememorando un pasado que ya no es. Temiendo un futuro que quizás será. Malviviendo un presente que nunca termina de suceder.

En “El cerrojo del mundo está en Butteler” (uno, como hincha furioso de San Lorenzo ya lo sabía…) las historias están contaminadas de esa pegajosa nostalgia. Porque el apocalipsis no es una enigmática promesa de profetas ni la admonición de unos hippies intransigentes. El apocalipsis ya sucedió. Sea por una catástrofe climática, sea por la explosión de una estrella, sea por la guerra siempre idiota. El apocalipsis ya sucedió. Peor aún, continúa sucediendo. Y los personajes, seres imposibles con menos de humanidad que de maquinaria (y por eso mismo, tan humanos), se esfuerzan por vivir entre los restos de una (in)civilización pestilente y corrupta, añorando lo que fueron, recordando lo que nunca serán.

Quisiera destacar algunas notas tipificantes de este libro.

Las historias son asombrosas, originalmente asombrosas. Y esto dicho por quien que, como ha leído algo del género, resulta difícil de sorprender. En la cabeza de un alfiler, el autor labra pequeños universos que no sólo resultan verosímiles sino que tienen una impronta visual tan intensa que la acción se desarrolla frente a nuestros ojos con una riqueza de matices maravillosa.
La creatividad para incorporar neologismos. Uno puede no saber qué es alguno de los tantos chirimbolos tecnológicos que se multiplican en sus páginas pero no importa. De inmediato intuye qué es y para qué sirve cada ingenio como si hubiera vivido conectado a ellos de toda la vida. De eso se encarga la prosa amable y envolvente de Darío. También uno se sumerge prontamente en el vértigo, la añoranza, el tedio de los protagonistas. De eso se encarga el potente pulso narrativo de nuestro amigo. Finalmente, uno se contagia del terror pero también de la esperanza. De eso se trata, me parece, la prédica de este escritor privilegiado que es capaz de transitar por los dos mundos: el mundo del rechinar de dientes, el mundo de la gracia.

No quiero abundar en detalles sobre cada uno de los cuentos porque no quiero revelar que “el asesino es Jack, el forastero”. Quiero invitarlos a leer. Que se dejan abrazar pero también abrasar por las palabras que, con la sapiencia de las historias narradas en derredor de hoguera primordial, pintan mundos de los que uno difícilmente pueda olvidarse.”

El segundo texto es de  Hernán Domínguez Nimo, quien escribiera el prólogo del libro.Nestor4

“Siempre me llamó la atención la doble condición de Néstor. Pastor de Dios por un lado, creyente de la ciencia por el otro. Básicamente me preguntaba cómo hacía él para conciliar estas dos facetas de su vida, en apariencia enfrentadas.

Porque… ¿Cómo se conjugan la religión y la ciencia? Uno se los imagina como enemigos irreconciliables. Adán y Darwin no pueden llevarse bien. Dios y la Máquina tampoco. Es casi como si Néstor tuviera dos vidas opuestas entre sí, de alguna manera rivales… El Clark Kent enclenque y el Superman indestructible. El mujeriego frívolo Bruce Wayne de día, el Batman comprometido con la justicia por la noche.

Pero leyendo sus cuentos uno puede ver que no hay tal dualidad. Que Néstor encuentra en la ciencia una manera de explicar de manera más certera, más profunda, lo que puede parecer inexplicable desde Dios. Y viceversa. Escribir CF es una manera de reforzar aún más su fe.

Antes hablaba de Dios y Máquina. Hay una expresión —Deus ex machina—, que se usaba en el teatro antiguo. Era un Dios aparecido de la nada para justificar giros imposibles en la trama.
Y quizá en este caso sea de ida y vuelta, no solo el Deus ex machina sino también una Machina ex Deus. Una Máquina aparecida de la nada para darle un giro a la trama de Dios…
El relato “Bendita”, que abre el tomo, es un claro ejemplo de esto. De cómo se pueden combinar ambas creencias para dar a luz algo más bello aún.”

Ahora solo les falta esperar mi reseña. ¡Felicidades, querido Néstor!

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