La apuesta por el cambio de cuerpo: “El Cuerpo INC.” de Courtoisie

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Uno de los asuntos más comentados en el mundo del hedonismo es la posibilidad de hacer cambios en el cuerpo: desde la llamada “escultura corporal”, pasando por cirugías que modifican ciertas partes del cuerpo, hasta los implantes y los trasplantes, la medicina y sus disciplinas sucedáneas han ido modificando su objetivo hasta instaurarse en parte de un mercado de órganos que muchas veces no tiene que ver necesariamente con la salud y la salvación de personas en peligro. El posible descontento con el cuerpo que uno posee, con ciertas características con los que ha nacido, la falta de seguridad de sí mismo, la competencia por entrar a un mercado de exhibicionismo –pienso en el modelaje–, etc., hace que el mercado aludido al mismo tiempo requiera de una industria que provea las partes corporales necesarias.

El uruguayo Rafael Courtoisie fabula sobre tal industria en su libro El Cuerpo INC. (El Conejo, 2019) en edición ecuatoriana, reedición de La novela del cuerpo (HUM, 2015) anteriormente publicada en Uruguay. Sin embargo, ¿cómo catalogar a tal libro? Este está promocionado como una novela. Pero también habría que decir que parece un ensayo cáustico sobre el cuerpo hedónico y sus partes, tratado de una manera particular. Asimismo, también parece una crónica impersonal sobre un mundo que parece próximo y, al mismo tiempo, lejano. Lo que sí está claro es que en El Cuerpo INC. no hay un personaje a quien seguir sus peripecias, no hay acciones concatenadas, no hay una trama al estilo de una novela convencional; solo hay escenas o momentos contados –o vistos– desde una especie de narrador impersonal, como si fuera el representante de una empresa que ofrece ciertos servicios.

El Cuerpo INC. entonces se puede decir que es una novela experimental, entre el ensayo y la crónica literaria. Su naturaleza: el cuerpo como objeto, como cosa. El contexto: el mundo actual y el futuro.

Como novela experimental está compuesto por partes, cada uno con un hecho o asunto: alguien que busca cambiar su nariz, sus ojos, alguna parte del cuerpo, agrandar el pene, implantarse algo en el cuerpo, cambiar un órgano por otro –para lo cual la empresa ofrece incluso órganos artificiales a módico precio, hechos de “espuma de poliuretano y fibra elástica”, además pasteurizada y tratada de forma aséptica–. De este modo, el mismo libro pareciera como un cuerpo al que puede leerse desde sus diversas entradas o capítulos, sin orden y sin intención de encontrar un hilo conductor.

Ya este tratamiento literario es interesante en tanto obliga al lector a jugar entre diversos escenarios, entre varios momentos, incluso exponiéndole como si fuera él el que busca entre los escaparates, entre los catálogos de la industria, lo que desea para su transformación corpo-personal. La empresa “El Cuerpo INC.” entonces presenta, pregunta, orienta qué parte buscada es la más idónea; muestra alternativas, “nos” trata como clientes de la forma más impersonal, hasta que vende el producto, incluso con la operación o la cirugía inmediata. Pero todo el proceso no es una cuestión médica, sino de negocios, porque obtener una parte corporal, trasplantarse, modificar el cuerpo, de acuerdo con el catálogo de ofertas, implica si no cientos, miles de dólares, para lo cual el individuo –o sea “nosotros”– debemos pagar, además dejando como garantía la casa, las propiedades, etc. En suma, Courtoisie hace saltar el meollo del negocio médico: la ganancia absoluta porque lo que importa no es la salud, sino insistir que el deseante quiere vivir en el placentero mundo hedonista.

Y es acá donde debemos adquirir una perspectiva para comprender mejor a El cuerpo INC. Courtoisie, al hacer saltar el meollo que estaría detrás del negocio ligado a la salud del cuerpo, usa el dispositivo literario de la ciencia ficción, el del novum, propuesto por Darko Suvin –ver, para el caso: Metamorphoses of science fiction: on the poetics of science fiction (1979)–. Si El cuerpo INC. nos hace un distanciamiento, nos hace que veamos la realidad –hoy por hoy ya casi común– de los trasplantes, de la liposucción, de hacerse la cirugía de la banda gástrica, etc., como algo diferente, como algo extraño, para concienciarnos que tal realidad actual es cosa que incluso parece contra natura, es porque la intención es hacernos caer en cuenta que hay un novum: la tecnociencia, al orientarse a satisfacer el placer individual del cuerpo, lo que ha afianzado es una industria millonaria que ofrece cualquier dispositivo como la panacea obligando al deseante –el individuo que quiere hacer cualquier cosa con su cuerpo– a endeudarse de por vida; o para decirlo de otro modo, la industria médica y sucedánea es tal en tanto considera a los individuos, a la sociedad, como la máquina para producir riqueza, sin importar su salud.

El cuerpo INC., por lo tanto, es una crónica que expone las contradicciones del individuo a quien se la ha creado, por necesidad, la insatisfacción del cuerpo: ya nadie se siente seguro con el tamaño de su nariz o el color de sus labios; hay quienes por satisfacer mejor a sus amantes, desea un pene mejor; o hay mujeres que, contra su peso, desean agrandar sus pechos; incluso está el caso del tipo que desea cambiar su cerebro porque debe hablar el chino para una reunión de ejecutivos. Courtoisie narra estas situaciones “cotidianas” desde el otro lado del desván, desde el otro lado del mostrador. Hace “hablar” a los insatisfechos, hace confesar a los pervertidos de sus pecadillos: su libro es como una cámara oculta. El rostro, insisto, lo pone el lector. Quizá ahí se puede también el tono de lo fantástico dentro de la ciencia ficción. Es decir, el mercado de órganos de pronto estalla con su propia brutalidad: pareciera que “El Cuerpo INC.” es la demostración de cómo se ha llegado a extremar al Frankenstein moderno: se trata ahora de que el “arte revivitorio” esté al servicio de quien sea para rearmar su cuerpo, para ponerse un órgano a gusto como si fuera una pieza más del vestuario; así la vida contemporánea se ha vuelto completamente materialista, de cosas intercambiables y recusables: el mismo cuerpo es un objeto para desechar. De este modo, las relaciones humanas se han vuelto objetuales, es decir, son entre entes que se conectan a discreción donde lo que se busca es el placer y la satisfacción de sí. Uno lee esto como la paradoja del mundo industrializado.

De se ser así, el libro de ciencia ficción de Courtoisie es, había dicho, también un ensayo. El autor, según lo dicho, presenta una problemática, la analiza usando para el caso, momentos o situaciones cuya incongruencia se vuelve como algo natural, como algo necesaria para los fines explicativos, además la argumenta con ideas y concluye. ¿Por qué hacer cambios en el cuerpo? Porque “duele” y si es así, “la respuesta es el cuerpo. La respuesta está en el cuerpo”, dice Courtoisie en un capítulo. El deseo hedonista aparece como un dolor, como una necesidad donde el cuerpo “clama” que se le cambie la parte aborrecida. Bueno, el comienzo, claro está en recurrir a tapabocas del tipo “analgésicos”.

En otra parte se dice: “El cuerpo es la fuga del espíritu hacia la materia. El cuerpo es la ilusión, el vacío del alma, la falta de una cosa que no tiene peso ni medida y al no tener sustancia la sueña en una torpe sequedad de los sentidos…” Como un saco contenedor, de pronto caemos en cuenta incluso que el cuerpo no guarda nada, pero inquiere al poseedor para que tenga un algo que le dé sentido. ¡Y qué mejor si eso se lo puede hacer interviniendo en el cuerpo, vía mercado! Courtoisie en el “Capítulo 5”, del cual extraje la cita, hace una reflexión sobre la ilusión del cuerpo, de los agujeros del cuerpo, de las partes, hasta mostrarnos que algunas están allá quizá sobrando: “Qué ridículas que son las orejas del cuerpo, ¿no?” Por lo tanto, pensar en el cuerpo es reflexionar ya sea su imprescindible existencia o su necesaria obsolescencia, ante lo cual hay que tomar decisiones inmediatas. Si el mercado de órganos está allá, como un supermercado a la vuelta de la esquina, es fácil cualquier camino a tomar. Courtoisie radicaliza y ridiculiza el sinsentido de las cosas donde el cuerpo es quizá el medio más concreto.

El cuerpo INC. finalmente es una novela-ensayo recomendable: abre preguntas y pone el dedo en la llaga en el hedonismo subyacente en la vida cotidiana. (Iván Rodrigo Mendizábal)

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